Sobre mí

Mi nombre es Luciana Pepe, aunque para la mayoría soy Lu.  Acuariana de Sol, muy Virginiana de Luna y con un fueguito Ariano en mi ascendente que me enciende. Amante de los animales ( en mi familia multiespecie hay cuatro gatos y dos perros), las plantas y los libros (profunda debilidad por plantas y libros, lo reconozco) y de conocer nuevos horizontes (amo viajar). Nací en Miramar, crecí y viví muchos años en Buenos Aires, hasta que hace 11 años volví a mi pueblo con mar. 

Siempre sentí curiosidad por las verdades que esconden los sentidos y la profundidad de la existencia. Empecinada en encontrar la magia detrás de lo cotidiano, en cuestionar la norma y lo dado por hecho, preguntándome: el mundo es sólo lo que mis sentidos me devuelven? 

Estudié Bellas Artes, aunque no me animé a desarrollarlo, siempre me parecía poco lo que hacía y que me faltaba más. A veces dibujo como forma de habitar otro tiempo. 
Un día de esos habituales y llenos de rutina gris, me topé con una clase de Yoga, allá por el 2010, de casualidad, invitada por una amiga. Fue el inicio de una gran transformación. Un camino que me enriqueció y me abrió paso como un rayo de luz. Profundicé mi conocimiento a través de diversos estilos de prácticas, me formé en diferentes escuelas, asistiendo a talleres y retiros, pudiendo obtener un gran bagaje de herramientas. Siempre andando, buscando y buscando-me. Fueron tiempos de mucha transformación y muchos cambios, en donde también se modificó mi alimentación, formandome en Naturismo y como asesora en Dietetica y Nutrición integral. Junto a los cambios llegó el amor, de la mano de Marcos, hoy mi compañero de vida. Y también en ese andar para reencontrarme, llegaron otros lenguajes, esos que conectan con lo invisible: Registros Akáshicos, Tarot, Astrología, Flores de Bach. 
Y otras formas también de conectar con mi cuerpo, porque cuerpo y espiritualidad van de la mano, cuento además con un instructorado de Musculación y Calistenia.
Es una mezcla bastante ecléctica, lo sé, es que siempre hago lo que siento, es decir, lo que tiene algún sentido para mí.

Ningún comienzo es fácil, el mío no lo fue. Como todo el mundo, también encontré baches en el camino, y seguramente los siga encontrando. Aún así continuo andando, descubriéndome y deseando brindar todo lo que he aprendido a lo largo de mi recorrido.

 Somos parte de un entramado visible e invisible, sólo nos falta sentirlo.